jueves, 20 de mayo de 2010

Yo amo a mi mami


Gracias a mi mami puedo usar zapatos de tacón y sonreír sin complejos. Cuando era niña, mis pies eran tan chuecos que solita me metía cabe y mis dientes gigantes de bugs bunny ocupaban el 80% de mi cara. Pero mi mami, bien linda ella, acostumbrada a llevarme a todos los médicos del hospital (cómo olvidar aquellos despertares al alba para hacer cola durante horas por una cita), me llevó también a los fierreros. Yo era la reina de los metales. Antes de usar los terroríficos braquets, fui la niña teletón. Usaba unos fierros que iban de los pies a la cadera y la gente creía que tenía polio (imagínense lo que era para mi madre llevarme al baño!!!!). Luego usé por años de años inacabables unos horrorosos zapatos ortopédicos que parecían mal puestos. A cada rato detenían a mi mamá en la calle para decirle que me había puesto los zapatos al revés.
En fin, mi mami hizo lo posible por arreglar las fallas de origen, aunque hubo algunas cosas que no pudo reparar como mi cara chueca, pero eso ya eran temas mayores. Cuando me llevó al especialista en boca y mandíbula, a pedido mío por supuesto, el doc me dijo que sería muy complicado y doloroso compensar la asimetría de mi rostro y que existía algo que se llamaba resignación.

Pero volvamos a mi madre que ella es el tema de este post. Mi madre bella. Es tan linda que cuando vivíamos en Piura, los taxistas le hacían las carreras gratis. Nunca olvidaré un día que iba caminando con ella por la Avenida Larco y un hombre comenzó a seguirnos. Yo estaba aterrada. El hombre no paraba de hablar, le decía que era hermosa y que quería casarse con ella. Mi mamá parecía no escucharlo. Seguía su camino, a paso ligero, tomando mi mano con fuerza. Seria, inmutable. En ningún momento giró la cabeza para responder los halagos, el acoso, diría yo. El hombre nos siguió dos cuadras hasta que se dio cuenta de lo que había hecho y se rindió ante ella pidiéndole disculpas.

Mi mamita, la que me compraba mi chocolate juguete de Motta, tocaba (y toca) el piano tan bonito que me embaucó y me hizo creer que yo también podría hacerlo igual. Imposible, jamás tuve aquella habilidad grandiosa para hacer volar los dedos como lo hacía ella con la Patética de Bethoveen. Qué placer era escucharla tocar los nocturnos, valses, mazurcas y polonesas de Chopin (mi favorito), La Danza Macabra de Saint-Saens, los preludios de Bach. Y aunque nunca aprendí a tocar como ella, descubrí que la música se entiende con el corazón. Los matices lo son todo: crescendos, piannísimos, prestos. Desarrollar el oído y la sensibilidad para tocar las teclas con la fuerza y la suavidad necesaria para estremecer. Lograr la independencia de manos y ver a tu zurda finalmente independizada de la mandona diestra. Además, la agilidad en los dedos que desarrollé en el piano ahora me sirve para el oficio de escribir. Nadie me gana con el teclado de la computadora. Todo eso gracias a ella.

Mi mami bruja que le hace honor a su apellido, Salem. Detectora de mentiras. Debería trabajar con el Dr. Lightman (que sugerente el nombrecito) de Lie to me. Lo sabe todo. Si no se lo digo yo, lo lee en mi tono de voz o lo sueña. Cuando sufro por amor y se lo oculto (porque así como ama demasiado también sufre demasiado), su mente se conecta astralmente con mi dolor y de inmediato comienza a tener visiones con el sujeto en cuestión. Incluso, el nombre del susodicho se interpone en nuestras conversaciones apareciendo de pronto como almas en pena. Por Dios!!!! Al final no me queda otra que confesárselo todo.

Mi madre salvadora. El eje y motor de la familia. Es la primera que detecta los problemas antes de que ocurran y siempre tiene la solución, la idea acertada, aunque me rebele y no le haga caso, al final siempre tiene la razón.
Mujer multiusos, 10 velocidades. Es médico, chofer, consejera, nana, profesora. Lleva, trae, recoge, saca de apuros, siempre lista. Tiene el don de la ubicuidad y la omnipresencia. Organizada, perseverante, luchadora. Es una hacedora nata. De sus manos siempre surgen maravillas. Desde la cocina y repostería, pasando por la música, hasta con los juegos de video. Se coronó como la campeona indiscutible de Mario BROS en todas sus versiones. Era tan fanática que consiguió el manual para aprender todos los secretos y trucos del jueguito y ni sus hijas ni sus nietas han podido derrotarla jamás.

Amiga de mis amigas y de mis novios, todos la aman, y hasta adoptó a mi primer enamorado como hijo porque el instinto materno se le desborda. Es la tía querida por su espíritu joven, entusiasta, alegre y confiable. Cómo olvidar aquella época en la que mi amiga, la Moti flacuchenta, se quedó tres meses en mi casa y mi mami logró lo imposible, engordarla cinco kilos. Es que aparte de su gran corazón es una cheff graduada en la mejor escuela del mundo, su casa, y con una especialización en engreimiento. Comíamos delicioso hasta en las épocas más pobres. Master en economía, era capaz de alimentar a quien llegara de invitado, visitante o huésped con exquisitos potajes. Recordada fervientemente por sus yuquitas rellenas de queso, es creadora del best seller, La torta estrella, y de tantas otras maravillas que son imposibles enumerarlas en un solo post.

Agilita, espídica, es la única abuela que conozco que va al gimnasio dos horas al día. Siempre abierta a nuevas experiencias, me siguió al yoga y a todas mis búsquedas espirituales, haciendo suyos también a mis maestros, gurúes y demás adivinadores, curanderos, espiritistas y videntes.
Devoradora de libros, amante de las flores, los perfumes y la ropa. Acompañante ideal de tiendas. Decidida, sabe lo que quiere, lo que le gusta y lo que me debe gustar a mí! Siempre estamos sintonizadas. Nos enamoramos juntas de Joaquín Sabina y odiamos con fervor a Arjona, en contra de los gustos torcidos de mi hermana.

Mi madre total. Tiene amor de sobra, risa de sobra, lágrimas de sobra. Es mi amiga, mi confidente, ha sido testigo de todos mis amores y desamores. Ha vivido intensamente mis crisis, mis rollos existenciales. Siempre conmigo, aunque haya estado equivocada, enseñándome día a día lo que es el amor incondicional.
Mi mami insuperable. Unica. La mejor. Ella es mi mayor referente para ser una buena madre, pero no le llegó ni a los talones, por eso la admiro tanto.
Y aunque hace tiempo pasó el día de la madre, ella no pasará nunca.

Te amo mamá.

10 comentarios:

Jose Omar dijo...

Hola, interesante tu blog, me gusta lo que escribes, sigue asi...

Anónimo dijo...

Si pues amiga, la tía Tricy es lo máximo!

Gi dijo...

Que bello post, si algún día mis hijas me escriben algo parecido podré morir en paz sabiendo que cumplí mi misión en la tierra.
Que bello!!!!

La Maya dijo...

Gracias Gi! Qué Gi eres? Te conozco?
un beso...

MALENA dijo...

HOLA GI, SOLO APLAUDIRTE UNA VEZ MAS POR TU INMENSA SENSIBILIDAD...HAS DESCRITO A TU BELLA MAMA COMO LA CONOZCO...TRICY ES UNA HERMOSA MUJER BELLA POR DENRO Y POR FUERA Y SUPO HACER DE SUS HIJAS HERMOSAS MUJERES.
UN BESO ENORME PARA TI Y TU HIJITA.
SALUDOS CON MUCHISIMO CARIÑO A TU MAMI Y POR SIEMPRE MI ADMIRACION POR TODO LO BELLO QUE HACES!!!
BESITOS.
MALENA.

La Maya dijo...

Qué linda Malena!!!! Muchas gracias por tus palabras. No tengo el gusto de conocerte pero también sé que eres una gran mamá. Un besote!!!!

Gi dijo...

Querida Maya, puedes entrar a mi blog, asi me conocerás a mi y a mis pulgas.
Saludos!!!!

Jorge Ampuero dijo...

Leer tus líneas referentes a tu madre, refleja no solo el amor sino la perfecta complicidad que podemos lograr con el ser más maravilloso y dulce del planeta. Me has hecho recordar a mi mami y sus consejos.

Un abrazo...

Sharyll dijo...

Es el mejor la mejor de tus publicaciones, lo máximo y todo es verdad. La amamos...

Gracias por lo de mis gustos torcidos......

Gisella dijo...

La Tia linda!!!! la mas grande!!! la mas Bella!!!! Te queremos tía....y si, todo es verdad!!!!! como olvidar tus locuras, travesuras y consejos.... los mas escuchados....