jueves, 29 de julio de 2010

Maya mundialista

Ya sé que es un poco tarde para hablar del mundial pero han pasado demasiados eventos en mi vida y he estado bastante ocupada como para sentarme a escribir. Hoy, después de mucho tiempo, me quedé sola y con energías. Una combinación que cada vez ocurre con menos frecuencia, así que cuando sucede hay que aprovechar (no pregunten por qué estoy con energías, adivinen nomás… sí sí por eso: hija de paseo, sueño saciado y mucho lagarto). Quizá porque es 28 y amo a mi país, a pesar de que nunca he visto a la selección peruana en un mundial, lo primero que me provocó escribir fue de esta fiesta extraña que te hace sentir más patriota que nunca. Claro, si eres parte de ella. A nosotros los peruanos el mundial nos restriega en la cara que tenemos un equipo paupérrimo. Pero también nos hace acordar que nuestras mujeres matan, y que somos un país de gente humilde, que siempre saca provecho de las situaciones desfavorables y que ama la celebración. Nosotros sabemos festejar el triunfo ajeno, de corazón, así como en Lesotho. Grandes los publicistas de Coca Cola, hicieron esa campaña para aquellos que se quedaron en la banca, para los que fallaron el penal, para los que recibieron tarjeta roja. O sea, para los perdedores del mundo, que son la mayoría. Otra campaña memorable fue la de Saga Falabella, en donde las mujeres aprovechan el fanatismo de los hombres para salir de compras y reventar la tarjeta. Mujeres inteligentes que no ven obstáculos sino oportunidades. Todo lo contrario a la campaña de una cerveza (para variar) que lo único que hace es mostrar a mujeres tetonas y taradas, y a hombres tan primitivos que solo les interesa el sexo. Señores publicistas, ya cambien su fórmula no?

Coca Cola mundialista, siempre tan creativa

Les parecerá extraño que dedique un post al mundial. Sí, es extraño porque siempre me he declarado enemiga del fútbol, y no por el deporte en sí sino porque algunos hombres se pierden a sí mismos, se embrutecen con la pelota. Nunca olvidaré un día que fui a Bembos con mis amigas del trabajo y vimos a un tipo hipnotizado frente al televisor. Había perdido el sentido de la ubicación. Hablaba solo, tenía el rostro desencajado, se agarraba la cabeza y estaba a punto de llorar. Nosotras lo observábamos incrédulas, ni siquiera sentía las miradas inquisidoras de cuatro féminas chismosas y descaradas. Por eso es que existen Riquelmes que se desnudan pues, porque las mujeres queremos atención y parece que la única forma de despabilar a los hombres peloteros es sacándonos la ropa (aunque conozco casos de esposas desesperadas que ni siquiera con eso lo logran, y yo les digo, ellos quieren variedad señoras, busquen al vecino y verán el efecto). Esa chica con nombre de heladería sí que supo llamar la atención y sacar provecho de la coyuntura mundialista. Se calateó igual aunque Paraguay no pasó a la semifinal. Lo que quería era mostrar sus carnes sí o sí, ella tenía que hacer noticia y la hizo. Hay mujeres que sueñan con la boda perfecta y con el príncipe azul, otras sueñan desde chiquitas con ser putas. No hay duda de que la Riquelme se llevó el primer lugar del 2010 y se coronó con la entrevista en el Francotirador. Podrá sentirse realizada.

Pero ojo, no sólo he rechazado el fútbol durante años porque los hombres nos ignoran, sino porque la fanaticada solo trae reacciones extremas, porque la gente sufre, llora y mata cuando debería dedicarse más a encontrarse a sí mismos y no a perderse en una cancha de fútbol. Porque nadie sabe perder ni ganar, porque los egos se exaltan, porque se endiosan a hombres tan perdedores y autodestructivos como Maradona, porque me parece desproporcionado el sueldo de un jugador de ligas mayores frente a la hambruna de miles de niños en el África. Sí ya sé, hay muchas injusticias en el mundo, bla bla bla, y business son business.
Tampoco me puedo poner tan extremista, que es lo que tanto critico. Veámosle el lado bueno al asunto. Finalmente el fútbol es un deporte, ayuda a descargar tensiones, está rodeado de una vibra de felicidad y euforia, puede unir a un país entero y cambiar el ánimo de miles de personas. ¿Se imaginan la energía que se habrá vivido en todo España después del triunfo? Cuántas disputas y desacuerdos se habrán resuelto, cuántos matrimonios se habrán reencontrado, cuántos negocios habrán surgido. La vibra positiva es tan grande que seguro hasta superan la crisis. Además, no se puede negar que en este mundial se vivió una mística muy especial con el waka waka, las vuvuzelas y con el pulpo Paul. Nos tenían podridos con el cefalópodo vidente, no se hablaba de otra cosa!!!! Hasta el presidente de la compañía donde trabajo lo tomó de ejemplo para que los que se encargan de la demanda hagan bien sus estimados de venta. Tienen que ser como el pulpo, dijo. Y yo pensé, claro!!! yo sería Paulina encantada de la vida!!! Así podría alcanzar con mis tentáculos a todos aquellos varones apuestos que sudan la camiseta como modelos de calendario. Sin duda, ellos fueron lo mejor de este magnífico evento. Cómo olvidar al gran Forlán con su colita y sus pectorales (mis respetos para ese equipo de valientes guerreros que no se amilanaron ante la frialdad alemana), o a Sneijder con sus ojitos rojos a punto de estallar, sentado en medio de la cancha después de la final. Provocaba consolarlo no?


Qué tal Forlán!!!!

Y esa mirada matadora de Casillas?

Y hablando de esa final, nunca he visto un partido con tantos fouls en mi vida, esos holandeses sapos cambiaron la marihuana del peace & love por la coca de la furia!!! Querían ganar literalmente a patadas. Aunque los que más me impresionaron de este mundial fueron los que fallaron los penales. Nunca olvidaré la cara de Cardozo. Su desconcierto y angustia, ese penal lo dejará marcado el resto de su vida. Y ni qué decir del negrito Gyan que incluso recibió amenazas de muerte cuando regresó a su país por haber perdido el pase a la final. Y el gran triunfador, al fin un país virgen!!!! Los españoles tienen vida coño, son apasionados, sabrosos e insolentes. Hasta la reina se soltó las trenzas y se ganó con Puyol en toalla. Y Casillas, tan sensible y hermoso él, llorando en el arco y luego chapando a su novia en plena entrevista. Pura emoción. En fin, por todo eso no podía dejar de escribir acerca de esta fiesta tan peculiar. En este mundial hubo de todo: latinos triunfadores, chicas generosas que se calatearon aunque perdieron, animales adivinos (no se olviden del cuy), entrenadores supersticiosos (sí, el francesito que no puso en la cancha a uno de sus mejores jugadores porque su carta astral no lo favorecía), reinas sin protocolo, shakiras africanas y hasta Mayas amistadas con el balón. Qué se creen, ya tengo asegurado mi pasaje a Brasil en el 2014!!!!



3 comentarios:

Bren dijo...

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