domingo, 12 de abril de 2009

Resucitando

Simplemente amigas

Debo reinvindicarme, o mejor dicho, expresarme mejor. La palabra comunicación ha sido una de las protagonistas de mi vocabulario durante este último tiempo, por temas personales y laborales, y sin embargo yo, que me las doy de “dueña de la palabra”, he pecado de error u omisión. Es que cuando uno está ofuscado o dolido no suele ser del todo cauto.
Una de mis amigas se ofendió por mi post “A llorar a otra parte”, no comparte mi opinión acerca de la amistad. Y debo aclarar mi punto de vista. No es que no valore la amistad. Claro que sí. Lo que ocurre es que suelo ser muy realista y eso a veces suena como anti-sentimental. Todas tenemos hijos, esposos, relaciones, trabajos. Obligaciones que nos hacen encerrarnos en nuestros mundos y que muchas veces no nos permiten estar presentes en los momentos en los que las amigas nos necesitan. No siempre somos las mujeres perfectas que nos multiplicamos para estar en todas partes, aunque a veces lo logramos como buenas brujas que somos. Tanto ruido hace que se nos atrofie la audición y no escuchamos los llamados de auxilio. Pero hay que aguzar el oído. Si una amiga que nunca pide ayuda lo hace, es porque algo debe andar mal ¿no? ¿O es que la Maya es muy fuerte y no necesita a nadie? Seguro es lo que proyecto, pero no amigas, yo también tengo mi corazoncito. Y para demostrarlo puedo enseñarles mi mano derecha. Este fin de semana me quemé con el horno y tengo una marca en forma del favorito de cupido. ¿Lo pueden creer? Eso me pasa por jugar con fuego y con mi bobo. Bien dice mi hermana: deja tranquilo a tu corazón, basta ya, entrega tu cuerpo pero no tu corazón.

Con respecto a que necesitaba a “cualquier amiga”, “a la que sea”, eso tampoco debe ofenderlas my darlings. Aunque suene clichesísimo, cada una es especial y diferente y si las considero mis amigas es porque las quiero a todas. Cualquiera de ustedes hubiera podido ayudarme solo con su compañía. Las acepto como son queridas amigas, con sus virtudes y defectos, con sus desaparecidas y lejanías. Entre nosotras hemos compartido una vida de encuentros y desencuentros, de alegrías, tristezas y decepciones. Hemos sido oidoras, consejeras, abogadas y chismosas. Hemos celebrado juntas los matrimonios, nacimientos y divorcios, y nos hemos cambiado de piel cada vez que alguna de nosotras hablaba de sus problemas, tanto que podemos decir que tenemos 100 años de experiencia. Además, ustedes han aguantado bastante a esta Maya, a veces malgeniada, histérica, criticona y demasiado directa.
Lo bueno de todo esto es que después de mi berrinche virtual me he reencontrado con dos buenas amigas que no veía hace tiempo. Ya ven, de algo sirve hablar. También se pronunció la Chimo, me acogió durante la semana santa en la preciosa casa de playa de su novio. Una delicia, a toda hora. Echarme en la terraza muy temprano en la mañana, viendo la furia del mal mezclada con la bruma. Sentir el calor del sol al medio día y ver el mar ilusoriamente azul. Enamorarme del sunset que teñía el cielo de color rosa.

Esta mañana me acordé de uno de los mejores capítulos de Dr. House, en el que el ojiazul opera a un feto dentro del vientre de su madre y éste le toma el dedo. El no apostaba por la vida y la vida lo estaba cogiendo de la mano para darle una lección. Tuvo que ser tocado por un feto vivo para darse cuenta de que estaba equivocado. No era un parásito que estaba matando a la madre, no debía dejarlo morir para salvarla a ella, debía hacer todo lo humanamente posible para salvarlos a los dos. Recuerdo que esa escena conmovedora me arrancó las lágrimas (cosa fácil, debo confesar) y para acallarlas, el guapo House pone el parche rapidito y dice: olvidé grabar la película de Alien. Tan antipático, siempre quitándole la emoción a los momentos estremecedores. Pero era evidente que estaba conmovido, igual que todos nosotros, los espectadores que tanto ansiamos sacarle un poco de humanidad a este cínico doctor. Pero lo que quiero decir es que la vida, en su manifestación más pura, le dio una lección a Dr. House, así como nos da lecciones a nosotros.
No seas tan dura contigo misma, me dijo mi jefa el otro día, permítete equivocarte. Sabias palabras.
Felizmente hoy es domingo de resurrección.

1 comentario:

Ama dijo...

hola
recuerdo ese
capítulo del
Dr. house
=)

saludos.